¿Cómo hacer sentido de lo que vemos?

 

Vivimos en una época de imágenes: estas se suceden las unas a las otras con tanta rapidez que nuestra mente no termina de digerirlas. Lo contradictorio es que, estando en un contexto de tanta producción de imagen, sigamos aún siendo casi analfabetos en ese aspecto. Desde pequeños, aprendemos a leer y escribir, a decodificar el lenguaje oral y escrito. Sin embargo, nuestra educación visual es nula, muchas veces somos incapaces de hacer sentido de lo que vemos: consumimos y reproducimos imágenes de forma casi automatizada.

Este es uno de los disparadores que me llevó a trabajar mis piezas para Mírame, mi primera muestra individual. Específicamente, me interesaba el tema de la representación y auto-representación femenina en los medios de comunicación, y cómo nuestra producción de imágenes sigue esparciendo un mensaje muchas veces inconsciente.

 

Durante un buen período de tiempo, la producción de representaciones había sido monopolizada por medios de comunicación con un productor central. Esto quiere decir que el contenido era decidido por quienes manejaban el medio (generalmente hombres occidentales) y el espectador tenía poca influencia en la producción de contenidos. Sin embargo, hoy internet he revolucionado la producción de representaciones en la medida que da el poder al usuario para auto-representarse como lo desee. En ese sentido, cabría pensar que el internet podría ser una oportunidad para las mujeres de liberarnos de la representación ajena, de la narración de nuestras historias por alguien ajeno, de esas representaciones que, al ser impuestas, son formas de violentarnos.

 

Lastimosamente, mi experiencia en internet me demostró que la educación visual histórica que manejamos –esa en la que las mujeres somos representadas por el ojo ajeno, siempre dispuestas a ser el objeto de deseo- es difícil de eliminar, y que sus formas siguen reapareciendo en nuestras propias representaciones. ¿Cómo podemos tomar el control de nuestra representación y revertir nuestra condición de objeto pasivo? Esta es finalmente la pregunta que dirigió el proceso de Mírame.

 

La premisa de la que partí para este proyecto es para mí también una idea que se relaciona a la producción de una obra:  la idea de que una imagen surge siempre de una historia que le precede y que no surge de forma aislada. De tal manera, las imágenes que consumimos y producimos son siempre resultado de una educación visual previa, y la obra artística, de manera similar, nace como respuesta a una condición previa determinada (que inclusive influirá en la forma que esta toma).

 

El proceso que llevé a cabo para Mírame fue, al ser la primera gran muestra que realizo como egresada de la especialidad, un reto extraño. A diferencia de la escuela, en la que como alumno se tiene la libertad y las condiciones ideales para explorar ampliamente con materiales y métodos constructivos, hacer arte fuera de la escuela implica nuevas dificultades. En primer lugar, la posibilidad de acceder a un espacio de trabajo con todas las herramientas disponibles se ve reducida, y la capacidad de trabajar diariamente durante semanas sin mayor preocupación que el desarrollo de las piezas parece un lejano ideal: la vida va dirigiendo el proceso del trabajo. No veo esta situación como algo necesariamente negativo –aunque debo admitir que a veces recorro el patio y siento un poco de envidia por los alumnos- sino como una oportunidad para flexibilizar mi forma de trabajar. En el caso de Mírame, esto significó realizar obras que seguían un poco mi línea de trabajo anterior –como Panóptico, una pieza de gran tamaño elaborada en fierro y acrílico- pero al mismo tiempo, darme la oportunidad de explorar nuevas formas de producir como el video, en parte empujada por las dificultades de esta nueva etapa y en parte porque cada nuevo proyecto siempre necesita un nuevo acercamiento. Por ello, si mi preocupación era la producción de auto-representaciones en internet en relación a nuestra educación visual previa, decidí que lo que mandaba era sumergirme justamente en este universo y sus formas de producción, su materia. ¿Cómo hacer sentido de lo que vemos? Pues creo que para empezar, mirando. Dedicarse a la imagen requiere para mí necesariamente de un tipo de investigación muy minucioso. Pasé mucho tiempo mirando imágenes y videos en internet, y de manera similar al ejercicio de observación del modelo para descubrir su estructura y la relación entre sus partes, empecé a vislumbrar una estructura interna en la lógica de producción visual que manejamos. De forma similar, pude también acercarme a la materia que conforma estas imágenes, por más contradictorio que parezca. Aún hablando de fotografía digital, la materia siempre tiene sus características y formas de funcionar. En este caso, la imagen tiene además de ciertas estructuras compositivas, la cualidad de desear mostrarse como transparente, a pesar de todos los mecanismos que funcionan detrás. Es, en cierto sentido, similar a lo que sucede con la materia física. Tomemos por ejemplo el fierro, un material que cuando llega a nosotros quizás se muestra impecable, rígido y hasta silencioso. Es, en la medida que manipulamos el material, que éste va descubriendo sus posibilidades y que su superficie revela cosas nuevas Creo que en esta línea, mi acercamiento al video y a la imagen digital fue el acercamiento de alguien que se ha formado en escultura, no en medios digitales. Buscando romper esa superficie límpida de la imagen es que decidí manipularla desde su estructura, y no desde su apariencia nada más, algo que logré a través de manipular los códigos del material que extraje en mi investigación y que en el video se tradujo en el glitch*. 

 

Ahora, no deseo entrar en detalle acerca del glitch, pero sí me gustaría mencionarlo para hablar un poco de cómo podemos extender los procesos que aprendemos en la especialidad hacia otros ámbitos.  Cómo hacer sentido de lo que vemos y cómo, finalmente, darle a lo que vemos nuevos sentidos, que es sólo otra manera de formular la pregunta que dirigió Mírame sobre cómo revertir la condición de la imagen.

 

El glitch para mí fue el resultado de la manipulación del material con el que decidí trabajar, fue apropiarme de la naturaleza misma de la imagen digital y transformarla para revelar la estructura tecnológica que yace detrás. Esto podría entenderse como una analogía de lo que el arte puede hacer con el pensamiento y con las imágenes en sí: apropiarse y, al revelar las estructuras que hacen posible la existencia de una u otra realidad, despertar la reflexión. Dirigida un poco por las nuevas condiciones que rodean mi práctica, encontré en el uso de la computadora un nuevo espacio de exploración. Naturalmente, la forma de trabajo es muy distinta a la escultórica, pero lo que me sorprendió no fueron las diferencias, sino las similitudes que pude encontrar en el proceso. Armada esta vez de videos, softwares de edición e internet, descubrí en el video algo que la escultura me había enseñado hace ya algún tiempo: que aproximarse a cualquier proyecto requiere primero observar el objeto de estudio y entenderlo para luego apropiarse de su materia e introducir un elemento extraño que le quite eso que resulta cómodo y conocido y la presente transformada y revestida de un nuevo significado que nos invite a volver a descubrirla. Acercarse a un nuevo proyecto es volver a tratar de dar sentido a lo que vemos, y, a través de este ejercicio, poder acercarnos al material, conocerlo y abrirlo a sus posibilidades, algo que sólo puede aprenderse haciendo. La escultura me ha enseñado que, quien no se enfrenta a la materia siempre la encontrará esquiva y abrumante. No queda pues más que hacerle frente con curiosidad y deseo de aprender.



*Un glitch es un error inesperado que surge de alguna falla de escritura (o lectura) del código de un contenido digital.